En los últimos años, estamos observando un inicio cada vez más temprano del desarrollo puberal en algunos niños y niñas. Pero, ¿cuándo se considera un proceso normal y cuándo estamos ante una pubertad precoz?
Como endocrinos pediátricos, nuestra labor es vigilar los cambios físicos que pueden indicar un inicio prematuro del desarrollo puberal. En la mayoría de los casos, este proceso se debe a la activación del eje hipotálamo-hipofisario-gonadal que da lugar a la producción de las gonadotropinas (las hormonas de la hipófisis que desencadenan la pubertad). Cuando esta activación tiene lugar antes de los 8 años en niñas o de los 9 años en niños, es fundamental realizar una valoración especializada.
La pubertad precoz se clasifica en dos tipos según su origen:
- Central o dependiente de gonadotropinas: La más frecuente, causada por la activación temprana del eje hipotálamo-hipofisario-gonadal. Suele tratarse mediante fármacos que detienen temporalmente la progresión de la pubertad.
- Periférica o independiente de gonadotropinas: Más rara, se produce por causas externas al eje hipotálamo-hipofisario-gonadal y requiere un enfoque específico según cada caso.
Principales señales de alerta que no debemos ignorar:
- Aparición del botón mamario en una niña antes de cumplir 8 años de edad.
- Aumento del volumen testicular en un niño antes de cumplir 9 años de edad.
Existen otras señales, que también deben tenerse en cuenta:
- Comienzo del desarrollo puberal sin haber alcanzado una talla adecuada para el inicio del mismo.
- Aceleración de la velocidad de crecimiento no esperada para la edad.
- Aumento del tamaño del pene en un varón a edades en las que no cabría esperarlo.
En ocasiones, pueden aparecer signos como aparición de vello púbico o axilar, acné o aumento del olor corporal, sin desarrollo mamario en niñas ni aumento del volumen testicular en niños. Estos hallazgos suelen corresponder a una adrenarquia, es decir, una activación y producción hormonal por parte de las glándulas suprarrenales o adrenales y no a una pubertad precoz, aunque también requiere valoración especializada si ocurre a edades tempranas.
La pubertad precoz puede afectar la talla adulta empeorando el pronóstico ya que se puede originar un cierre prematuro del cartílago de crecimiento influenciado por las hormonas generadas y generar un impacto emocional importante por los cambios físicos producidos. Por eso, un diagnóstico temprano es clave, ya que permite iniciar un tratamiento que frena la progresión y reduce sus posibles consecuencias.
El Dr. Andrés evalúa cada caso mediante el estudio de la maduración ósea y el perfil hormonal para asegurar que el desarrollo ocurra en el momento biológico adecuado, realizando el seguimiento del proceso y del tratamiento adaptado a las necesidades de cada paciente.



