¿Puede mi hijo tener hipertiroidismo? Signos de alarma y tratamiento

El hipertiroidismo en niños es una alteración en la que la glándula tiroides produce una cantidad excesiva de hormonas tiroideas, provocando una aceleración del metabolismo y del organismo.

Estas hormonas regulan funciones fundamentales como el crecimiento, el ritmo cardiaco, la temperatura corporal, el gasto energético y el desarrollo general del niño.

Cuando sus niveles están elevados, pueden aparecer síntomas que muchas veces llaman la atención de las familias.

Aunque el hipertiroidismo en la infancia es menos frecuente que el hipotiroidismo, también puede presentarse en niños y adolescentes, especialmente durante la pubertad.

¿Qué tipos de hipertiroidismo existen?

Desde el punto de vista clínico, distinguimos:

Hipertiroidismo primario: Es el más frecuente en edad pediátrica. El problema está en la propia glándula tiroidea. La causa más habitual es la enfermedad de Graves-Basedow.

Hipertiroidismo secundario o central: Es raro en edad pediátrica. En este caso, el problema no está en el tiroides, sino en la hipófisis, glándula encargada de producir TSH o tirotropina, hormona responsable de estimular el tiroides. Se produce cuando existe una estimulación excesiva mediante TSH.

¿Cuáles son las causas más frecuentes?

Enfermedad de Graves-Basedow: Es la causa más habitual en niños y adolescentes. Se trata de una enfermedad autoinmune en la que el propio organismo produce anticuerpos que estimulan el tiroides de forma excesiva. Es más frecuente en niñas y suele aparecer con mayor incidencia durante la adolescencia.

Tiroiditis: En algunas inflamaciones tiroideas, tanto de origen autoinmune como infeccioso, puede producirse una fase inicial de hipertiroidismo transitorio por liberación de hormona tiroidea almacenada en la glándula.

Nódulos tiroideos hiperfuncionantes: Son menos frecuentes en menores, pero también pueden producir exceso de hormona tiroidea.

Hipertiroidismo neonatal: Puede aparecer en recién nacidos de madres con antecedentes de enfermedad de Graves-Basedow por el paso transplacentario de anticuerpos estimulantes del tiroides. Por este motivo, es fundamental determinar estos anticuerpos durante el embarazo en todas aquellas gestantes que presentan o han presentado la enfermedad, incluso si se encuentran asintomáticas o han recibido tratamiento definitivo previo, independientemente del tiempo transcurrido desde dicho tratamiento. Cuando existen anticuerpos positivos, debe realizarse seguimiento del recién nacido, ya que la detección precoz es fundamental y la sintomatología puede ser importante.

¿Qué síntomas pueden aparecer?

Los más frecuentes son: nerviosismo o irritabilidad, dificultad para conciliar el sueño, taquicardia o palpitaciones, sudoración excesiva, intolerancia al calor, pérdida de peso o dificultad para ganarlo, aumento del apetito, temblor, fatiga, diarrea o aumento de la motilidad intestinal, descenso del rendimiento escolar con dificultad de concentración, aumento en la velocidad de crecimiento o bocio (aumento del tamaño del tiroides).

En algunos casos puede aparecer afectación ocular en forma de retracción palpebral o exoftalmos, lo que produce el conocido aspecto de «ojos saltones».

¿Cómo se diagnostica el hipertiroidismo en niños?

El diagnóstico requiere una valoración clínica y analítica.

Ante síntomas compatibles, suele solicitarse analítica con TSH, tiroxina libre y anticuerpos tiroideos. En la mayoría de los casos, encontramos una TSH baja o suprimida asociada a hormonas tiroideas elevadas y, en caso de enfermedad de Graves-Basedow, anticuerpos tiroideos positivos, especialmente los anticuerpos estimulantes del tiroides.

La interpretación correcta siempre debe hacerse de forma individualizada.

En casos concretos, puede valorarse la realización de pruebas de imagen como ecografía tiroidea para valorar bocio o nódulo tiroideo, gammagrafía tiroidea en caso de nódulos tiroideos hiperfuncionantes o resonancia hipofisaria si se sospecha un origen hipofisario.

Tratamiento del hipertiroidismo en niños y adolescentes

El tratamiento depende de la causa, la edad del paciente y la gravedad del cuadro.

Tratamiento farmacológico

Fármacos antitiroideos: El más utilizado es el Metimazol. Su función es disminuir la producción de hormonas tiroideas. Permite controlar la enfermedad y, en algunos pacientes, conseguir la remisión. Requiere seguimiento analítico periódico y control de posibles efectos secundarios.

Fármacos para el control de síntomas: En fases iniciales, si existe mucha sintomatología acompañante, puede asociarse tratamiento con betabloqueantes como el Propranolol para mejorar los síntomas mientras el tratamiento con fármacos antitiroideos comienza a hacer efecto.

Tratamiento definitivo

Cuando no se consigue buen control, existen recaídas, el tratamiento médico no es suficiente o provoca efectos secundarios importantes, puede valorarse el tratamiento definitivo.

No obstante, en edad pediátrica la tendencia suele ser mantener el tratamiento antitiroideo durante más tiempo que en adultos, ya que la experiencia clínica demuestra que la remisión puede ser más lenta y tardía en niños y adolescentes.

Las dos opciones principales de tratamiento definitivo son:

Cirugía tiroidea: Consiste en la extirpación total o parcial del tiroides. Se utiliza en casos seleccionados y requiere seguimiento posterior. Tras la cirugía suele ser necesario tratamiento sustitutivo con hormona tiroidea.

Radioyodo: Su uso en edad pediátrica es mucho más individualizado y menos frecuente que en adultos. Se reserva para situaciones concretas y bajo valoración especializada.

¿Cuándo conviene consultar al especialista?

El hipertiroidismo en niños y adolescentes requiere seguimiento estrecho, ya que puede influir en el crecimiento, el rendimiento escolar y la calidad de vida. Con un diagnóstico adecuado y tratamiento individualizado, la gran mayoría de los pacientes evolucionan favorablemente.

Si observas en tu hijo o hija síntomas compatibles como nerviosismo llamativo, palpitaciones, pérdida de peso, dificultad para dormir, sudoración excesiva o aumento del tamaño del tiroides, una valoración precoz puede ayudar a realizar el diagnóstico y evitar complicaciones futuras.

En nuestra consulta de Endocrinología pediátrica en Pamplona, realizamos una valoración completa e individualizada de la función tiroidea, con seguimiento cercano y orientación especializada para cada familia, ayudando a resolver dudas y establecer el tratamiento más adecuado a cada caso.

Últimas noticias

Si tienes alguna preocupación con respecto a la salud de tu hijo, considera pedir una consulta